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Un nuevo anarquismo.

Un nuevo anarquismo: Llamamiento a una reinterpretación del anarquismo, nuevas alternativas, nuevas técnicas.  

EL anarquismo ha estado vivo, por mucho que diversas corrientes ideológicas  quieran negarlo, el mundo no ha dejado de tener anarquistas desde que esta idea existe, incluso desde antes de que existiese. Los antecedentes podrían llevarnos a nuestros propios orígenes, algunos, siguiendo la forma del catolicismo dirán que la propuesta de un Adán y Eva en los relatos puede ser la primera forma de narración entre la que nacen  los anarquistas, otros más, en el sentido del materialismo dialectico, nos mencionarán que la raíz del anarquismo podría provenir del comunismo primitivista, lo cierto es que la mayoría de anarquistas están de acuerdo en que  la idea existe desde antes de que llevará ese nombre.

 El anarquismo en sustancia siempre ha existido, si por anarquismo entendemos ese amor a la libertad y la idea cooperativista. Al menos el pensamiento de que el ser humano correlacionándose en lugar de colisionándose podrá llegar muy lejos es una idea tan viejas como lo es nuestra propia existencia. Actualmente se piensa que el anarquismo, o que el anarquista, es una especie de correligionario  o sinónimo de comunista  (corriente que aunque tiene el mismo infortunio de estar muy en lo underground  goza de mayor relevancia, porque aun hay gobiernos que se dicen  comunistas o que la gente, en su cotidianidad,  las nombra como  comunistas) y estas dos tendencias se piensan como correligionarios del socialismo. Pero mientras se crítica por un lado a los lobos solitarios que se han vuelto les anarquistas  se aclama por el otro al viejo anarquista. No hace falta ir muy lejos, nuestro mismo presidente  AMLO  ha proclamado por un lado en nombre de los Magón y al mismo tiempo negando a nosotros, sus herederos  en idea, como si los anarquistas de las sociedades  contemporáneas (dígase post-modernas para que quede más claro) no conociéramos ni las ideas  ni la acción de aquellos  ante pasados que dieron fundamento y nombre a la anarquía, el estado a menudo  quita la carga insurreccional de estos  estandartes del anarquismo, lo hizo con los mártires de chicago generándolos como una masa apolítica que  sólo exigía  mejores condiciones, cuando en realidad, la mayoría de trabajadores eran anarquistas y no sólo eso, en el mundo entero el anarquismo estaba luchando con toda su rabia y al mismo tiempo siendo silenciado con las balas y condenas a muerte.

 La asimilación del discurso anarquista en favor del estado fue aplicada igual por parte del  estado Mexicano con Magón, un hombre que así como era de las letras lo era de la acción. Otros personajes como Malatesta parecen ser olvidados,  algunos como Kropotkin  y Tolstoi fueron remitidos a  otras áreas (el primerio a la biología y el segundo a la literatura)  en las que es cierto que  colaboraron especialmente pero a su vez no se puede negar que todo el corpus teórico de sus creaciones fue enmarcado en el anarquismo. Esta característica del capitalismo y del pensamiento moderno de quitar esa carga ideológica peligrosa debe ser bien entendida para lograr dimensionar la   invisibilidad que ha adquirido el anarquismo. Esta característica de llevar al olvido al movimiento argumentando que han quedado atrás los inicios de la industrialización, que se quedó a inicios del siglo XX. Pero la realidad es otra, el anarquismo y los anarquistas no han dejado de tener vida, de participar en los  movimientos sociales que se han  presentado en el mundo, y también ha adquirido formas más fuertes en algunos lugares como ocurrió en  Grecia y en Chile. Decir que este movimiento no ha evolucionado   es negarse a ver  la realidad de una de las organizaciones (aunque la denominación “organización” tal vez no se adapta suficientemente al anarquismo) que ha formado parte importante de resistencia del proyecto moderno, no han dejado de existir los intelectuales anarquistas,  ni se han detenido las publicaciones, todo a seguido de una forma oculta y en grupos reducidos, de contactos reducidos,  de accionares independientes.   

Pero lo que creo es que este método no ha hecho más que detener el movimiento, claro que la batalla se ha seguido librando y se han aumentado las filas de anarquistas en el mundo, los anarquistas de ahora cada vez se vuelcan a ser más de acción y menos de palabra y es en esto donde encuentro un defecto, pues aunque  se ha re-teorizado  a las nuevas sociedades, el anarquista ha dejado de leer las nuevas obras relevantes para entender las configuraciones del estado que le permiten sustentarse en el poder, a  los cambios de su realidad. No debemos subestimar al  sistema, el estado y el capital son instrumentos altamente adaptables, esta característica se debe a la proliferación de  teóricos que han ido fortaleciendo la teoría del capital, lo mismo con el comunismo. Al anarquismo no le ha sido tan permitida esta adaptación, ya sea por la característica clandestina que tiene el anarquismo o por el extraño poco interés que el anarquista ha tenido por el qué pasará cuando la idea pueda realizarse, cómo se va a llevar a cabo una vez que la sociedad tenga la disponibilidad  de realizarlo, tal vez el anarquista mismo se ha tragado el discurso de sus detractores  en el que la idea anarquista es como un  relato utópico  aunque la realidad es que todo discurso de conformación humana lo es, lo fue y lo es el capitalismo, lo es el proyecto moderno, lo es el comunismo, el positivismo y claro lo es la anarquía, y es prácticamente la característica utópica la que permite que estos proyectos a la larga se lleven a cabo, la fe de tales o cuales individuos  a formarlo de esa determinada manera.  Esa es para mi manera de ver una de las  características más necesarias para la conformación de un anarquismo en las circunstancias contemporáneas, que los intelectuales anarquistas o se formen o los que ya estén conformados  apunten sus plumas a darle más  tangibilidad a  la idea, con lo que a su vez podrán darle  más participantes, pues en el  mundo en el que vivimos ahora no es suficiente la acción, el individuo  capitalista del siglo XXI quiere ante todo una explicación que parezca aunque sea absurdamente lógica,  debemos por fin atender a una de las criticas que  tiene el anarquismo que es precisamente –“¿Cómo vamos a configurar esta utopía?”– Al parecer los nuevos anarquistas del siglo XXI pecan de los mismo que muchos individuos y esto es  el pensamiento fatalista de que estamos viendo el final de los tiempos y esto  aunque sea cierto para el anarquismo tristemente significa más una oportunidad  que un detrimento, lo que me lleva al siguiente punto que me parece  importante de reformularnos y es la cuestión de la acción.

En cuestión de acción, sobre todo en el ala individualista insurreccional, no tengo nada más que respeto por los compañeros que   han seguido la idea desde las trincheras, asumiendo en sus pieles todas las consecuencias, las condenas carcelarias en cárceles que están atestadas de  lumpen del capitalismo del siglo XXI, el lumpen más violento que han engendrado las sociedades, los anarquistas insurreccionales han soportado atentados,  investigaciones que tienen características de espionaje. Sin duda ser anarquista hoy día es mil veces más peligroso que antaño dadas las cualidades de los nuevos estados  que han centrado gran parte de sus ingresos a artefactos de investigación capaces de encontrar una pulga en un pajar, que se han cimentado en la perfecta correlación entre el gran hermano y el soma.

 Entiendo que estas ideas fatalistas que tiene el anarquista  en muchas ocasiones son por estas nuevas características del estado que hace sentir que no hay nada que pueda hacerse desde su encierro y que nos llevan a creer muchas veces que una de las mejores alternativas es  el darlo el todo por el todo, la vida por el ideal, pero por un único golpe, un único golpe que signifique ya no un llamado a la acción de los otros sino al simple ataque, la búsqueda de afectar de alguna manera, como quién se ve rodeado en un campo por enemigos y sólo le queda tirar su metralla y golpes a ojos cerrados, a donde lleguen, a sabiendas de que el fin ha llegado, en ese punto esta el anarquista, apresado entre sus enemigos, o al menos a sí se siente a sí mismo. También es importante señalar que la manera en que tiene hoy día de ser las sociedades y las formas de vida en esta modernidad tan consolidada   llevan al extremo a las mentes, no es de sorprender que la forma de vida capitalista/moderna engendra males mentales como la depresión y la ansiedad,  muchos de estos anarquistas, muchos de nosotros, hay que aceptarlo, estamos dañados  psicológicamente, lo que nos vuelve  más suicidas  pero como he dicho, todo este accionar no lo veo equivocado,  pero lo que si creo es que el anarquista se ha olvidado de que algunos teóricos apuntan a unas condiciones propicias para la revolución (partidario de esta idea es Bakunin) las condiciones que permitan la revolución no son positivas, deben ser, al contrario, completamente negativas, esa clamada condición de revolución no es otra que la total crisis, una como la que existe hoy día, no ha existido en la historia un momento tan propicio para una revolución como nuestra actualidad en la linea a la hecatombe.  

Estamos en el ocaso de las sociedades modernas, en el ocaso de las sociedades occidentales que hegemonizan el conocimiento, todavía hasta hace cinco años  hubiera negado estos estados modernos a punto del colapso, es más, si hace tres años me hubieran  dicho que el fin se divisaba  hubiera  tomado como a un loco a quien lo dijera. Pero hoy día ya no resulta tan descabellado señalar el fin, descabellado sería no verlo. La era medieval, no llegó a su fin ni en una única noche, ni con un único suceso, fueron las múltiples  crisis las que al final apuntaron a una revolución, una revolución burguesa. Pero sería ilógico decir que esto ocurrió por una singularidad y no por las crisis constantes, bajo el mismo presagio debe estar  nuestra era, para mí el siglo XXI es el principio del fin para el ser humano, la pandemia es la prueba más cercana de ello, pero la pandemia no es la problemática de raíz, es un síntoma, un síntoma grave, como un tumor que  comienza a afectar a el funcionamiento  principal de las sociedades modernas, la realidad es que  el tumor es el capitalismo o mejor dicho, el pensamiento moderno capitalista. Estas crisis sistémicas irán apareciendo cada cierto tiempo diezmando de a poco a las sociedades obligándolas así a un cambio progresivo hasta llegar al giro copernicano.   El anarquista, siguiendo la línea de estas catástrofes, debe verse beneficiado por lo tambaleado de la sociedad, no existe un mejor momento para hacer entrar en conciencia de su propia condición al individuo como una crisis, y nunca jamás  habrá otra oportunidad como la que la que la crisis del capitalismo moderno nos ofrece, es necesario entender como anarquistas que esta oportunidad podría bien ser la última pues, de continuarse en el sentido del proyecto  moderno todo será más que una forma de legitimación de los poderosos  y nosotros para ese entonces o quizá estemos vueltos cenizas o totalmente esclavizados, las crisis anteriores sólo ponían al limite a nuestra humanidad, o al menos afectaban en su mayoría a los humanos, pero el proyecto moderno está llevándose consigo al mismo lugar de donde obtenemos todo nuestros medios para sobrevivir, no sería insensato decir que estamos no ante una bomba de tiempo, sino ante miles de ellas, compuestas por distintos tiempos.  Por lo tanto no sólo es el mejor momento para  hacer resurgir de entre las sombras al anarquismo, sino que es de urgencia su resurrección, de una urgencia  que vale lo mismo que todo este mundo y todas estas personas que le hemos amado, lo que me lleva al otro punto que a mi parecer hay que entender: ¿Cómo se logrará re unir a la opinión publica con la idea  anarquista?

Aquí tengo que postular dos formas de ser del anarquista del siglo XXI, dos características  muy ligadas a las anteriores experiencias atravesadas por nuestros compañeros del pasado, estas dos formas de pensar son algo que medianamente comprende a la mayoría de nosotros, la una es la sectorización y la otra la misantropía.

 El anarquismo se ha venido sectorizando  como ya había mencionado, a causa del gran debilitamiento de la idea, la caída en tergiversaciones que atrapó a la opinión pública  y paso a remitir al anarquismo al mismo margen del delincuente, y de los marginados ( y la realidad es que cualquier anarquista siempre se sentirá un tanto más cómodo de sus compañías), la larga satanización del movimiento, que fue desde las detenciones arbitrarias hasta  las condenas a muerte y los asesinatos extra oficiales, pasando por todo tipo de horribles vejaciones,  volvieron del anarquista, ya conferido a lo marginal, un sujeto desconfiado,  de tanto ser atacado y vilipendiado por la sociedad tarde o temprano se  puso contra ella,  y es natural este odio que nace del odio de los otros a nuestras personas, pero  el punto en que nos encontramos ahora  no solo es de plena desconfianza a las personas y grupos sino también la desconfianza del otro, el anarquista muchas veces cae en el error de olvidar que parte de los medios necesarios para llegar a un  su fin  es  la idea del amor al ser humano, a la especie humana, claro está que esos anarquistas que antaño se mencionaron  enamorados del hombre no vieron las dimensiones que este hombre ha alcanzado, donde uno realmente se llega a preguntar si el hombre, el ser social por excelencia, realmente merece tener todo lo que añora, entre ello, la libertad. Este un debate interesante que en los círculos anarquistas actuales se ha visto muy perceptible, pero sin duda un anarquismo para lograr serlo urge de un trato con los otros y con su entorno, un enfrentamiento con “el mundo real”, el individualismo me parece no puede verse como la sectorización, pero lo que existe hoy día en los colectivos no es una suerte de grupúsculos individualistas, son en su mayoría grupos sectarizados, que no se me mal entienda,  esta crítica  externada a los compañeros no es tan grave como suena, en primer lugar porque no uso esta palabra en el sentido tan negativo que normalmente se le atribuye, y en segundo porque esta sectarización era obvia, justificable y necesaria, pero como mencioné ante la urgencia por nuevas alternativas que se presenta por el momento mundial que existe es necesario salir de esta sectarización, el anarquista  debe enfrentarse y colisionar con la opinión pública, no en el sentido  violento, sino en el sentido de entender  ambos lados de las perspectivas, trabajar con la gente, una confrontación, una colisión con  “el mundo real”.

 Para que ese problema pueda ser resuelto se debe entonces trabajar  este problema de misantropía que nació en al anarquista que se ha visto  tan traicionado,  pues de no “amar”  al pueblo, entonces la convicción de una anarquía no nace desde una intención noble sino que nace desde una posición egocéntrica y un tanto autoritaria, es decir no se busca la anarquía porque es lo mejor para todos, se busca porque es lo mejor para mí y esta idea que puede parecer inocente puede abrir las puertas a un tipo de comportamiento fascista dentro del movimiento.

 Me gusta mucho el concepto de “reencantamiento del mundo” y me parece una buena vértice que posibilita el desarrollo de una solución pertinente a esta problemática que distancia al anarquista de la humanidad que anteriormente tan fervientemente amó, la parte de la sociedad que conocemos es imposible des contaminarla y al convivir en ella nos  ha afectado  de gran manera  pero no cabe duda que hay partes de esta humanidad que realmente valen ese enamoramiento,  la modernidad occidental no es todo el mundo, ni toda su detracción viene de las ideas clasificadas erróneamente como  de “izquierdas”, existen un mundo de  directrices contrarias,  y cosmogonías que nos pueden ayudar al “reencantamiento del mundo”, a re descubrir ese mundo que nos negaron y que posiblemente sea más capaz satisfacernos que el actual, esta salida al mundo que significa alejarse de las ideas misantrópicas,  y de los grupos sectarizados  debe ser inteligente y hermanarse con las miles de otras partes más sabias y antiguas que han resistido al capitalismo y al proyecto moderno pero igual significa el rechazo a cualquier tipo de antropocentrismo, la libertad del medio natural debe ser tan respetada como la de los animales humanos.

Hay que reconciliarnos con el mundo, pero no con el  mundo moderno capitalista, sino con todo aquello que ha resistido a él, una de las principales vértices de la modernidad capitalista  es la exclusión de lo otro, de hecho, la negación de lo otro es un rasgo  tan identitario dentro del proyecto moderno que se vuelve una de sus requerimientos para alcanzar su utopía, la ansia que ha tenido el proyecto moderno de borrar cualquier  conformación que le sea ajena es debida a que el proyecto capitalista moderno quiere una homogeneidad, un todo configurado exactamente como dice que ha de configurarse, una sociedad moderna en la que su pensamiento sea único, el proyecto moderno entonces tiene una especie de recelo con las demás formas de entender la sociedad, no solo no las entiende, no quiere entenderlas y las aborrece, su ideal es que estas contraposiciones no existan.

Quizá el proyecto moderno ambicionó esta parte de una manera exagerada, el anarquista y el comunista no han sido los enemigos más reticentes, los némesis  han sido todas las conformaciones sociales ajenas a la modernidad y ellas han librado una batalla constante contra este, estas son las culturas antiguas, en el caso latinoamericano las miles de tribus indígenas que existieron antes y aun hoy día  en el mundo, son tantas  que sería imposible nombrarlas, todo el mundo moderno se ha enfrentado contra estas otredades, estas otras culturas han entregado la vida mil veces y la seguirán entregando para  lograr preservar sus entornos y sus culturas, cualquier anarquista vera en su lucha bastante de coherente, incluso a menudo los anarquistas han contribuido a sus filas (Como el caso de los mapuche en chile), pero no se debe todo de delimitar en una simple ayuda a su causa y   a la nuestra, ni un interés noble contra las injusticias, lo que muchos anarquistas no notamos es que en sus maneras de conformación y de cosmogonía  existen otras perspectiva de la realidad completamente diferente, esta visión del mundo a la mayoría les ha dejado una amabilidad con el entorno, un respeto por el, y principalmente un amor a él como si se hablara de un individuo más  ¿No es esto una visión bastante similar al anarquismo? Como había mencionado, muchas veces se entiende al anarquismo como una especie de movimiento naciente con  Proudhon, el nombre es derivado del vocablo griego, pero la forma de entenderlo ha existido en el mundo desde el principio de los tiempos, en los que el humano hermanado con lo otro vivía en una especie de armonía, el anarquismo no nace en el siglo XIX  sólo toma su nombre ahí, pero siempre ha existido. En lugares como Cherán no hay duda de que existe la autoridad, pero no tiene el mismo significado  que en nuestra cotidianidad, son organizaciones horizontales mucho más cercanas al anarquismo, claro que no por esto digo que la anarquía se deba transformar en una especie de sociedad dictada por las costumbres antiguas que si bien tienen partes positivas también tienen otras negativas en materia de machismo o de extremo conservadurismo (en el sentido religioso), como anarquista de pensamiento crítico asumo que  la mayoría de formas de organización tienen sus fallas, pero no por esto me negaré  a ver en ellas una posible enseñanza que nos pueda dejar sobre todo en materia de conservación de medioambiente y en  las diversas formas de gobierno que son posibles sin una figura autoritaria. A su vez me parece que el anarquismo es  capaz de ofertar a estos grupos algo más que un apoyo en acción sino también un adentramiento ideológico que permite dimensionar la necesidad de hermanar estas contra-culturas que surgen en el mundo, sin duda esta reconexión con las tradiciones  antes de la modernidad capitalista  nos ayudará  también a tener una especie de reconciliación con el mundo y con los otros seres humanos,  permitirá que salgamos del sectarismo suicida que ha dejado de ser una opción coherente. Nos ayudara a entender lo otro, lo que parece ajeno a nosotros pero que sin embargo nos permite seguir vivos, los animales, la tierra y las plantas. Tristemente el anarquismo en su nacimiento (claro  salvo algunas excepciones como Thoreau) no contempla que la modernidad, la industrialización y el positivismo no serán más que pestes para nuestro entorno. La reconciliación con el mundo y con las culturas que forman parte de lo otro en el proyecto moderno capitalista nos permitirá  establecer nuevas alternativas y visibilizar al entorno como una parte de nosotros a la que debemos darle la libertad de la que tanto nos llenamos la boca pregonando.

En este pequeño texto he postulado lo que a mí modo es un nuevo anarquismo, no lo hago ni en forma primera, ni me declaro como el postulador de estas vías de acción, se que los distintos tipos de anarquismos están orientados a tales acciones desde mucho antes de que incluso yo llegará a este mundo, pero si me parece necesario consolidarlo a partir de una propuesta teórica que detalle  a grandes rasgos hacia donde se ha venido encaminando  el anarquismo y hasta donde se irá encaminando, Me parece importante,  que creo que  le falta a varios anarquistas, es una visión más optimista y centrada,  en pocas y muy resumidas palabras el anarquismo debe consolidar una unión pero para que esta unión este bien orientada debe regresar a uno de los ángulos fundamentales: el amor al otro,  esta es la única característica que me parece que yo agrego y de la que poco se ha rescatado de los viejos anarquismos (y no niego que esto haya ocurrido, ni lo maldigo, la realidad es que seria inhumano, en el sentido en que sería  ajeno a las formas del humano  no haber desarrollado esta misantropía en el mundo capitalista moderno) tampoco en este texto he tratado de señalarme como figura autoritaria. Todo anarquista espero que entienda  que esto en ningún momento debe de verse como un instructivo al cual dar seguimiento, cada quién es libre de hacer lo que quiera con cómo ve el mundo, pero si me parece de suma importancia, de una importancia quizá más urgente que en los tiempos pasados, actuar de a cuerdo a la forma a la que cada uno le parezca coherente, actuar contra el sistema capitalista moderno, contra su ethos, su episteme y su ontología, atentar contra su cosmogonía, como antaño se atacó al orden judeocristiano. Debemos notar que los humanos estamos viviendo una época de cambio, que así como significa  el desarmar completamente el sistema hegemonizado actualmente, también significa  que otro nuevo vendrá, esto significa una oportunidad para nosotros anarquistas del mundo  y para todo aquel detractor del proyecto moderno, pero únicamente el anarquista es el que tiene esa  empatía por el todo capaz de conectar todos estos movimientos en formas sociales de organización mucho mejor formadas que el capitalismo, el fin vendrá, eso es una verdad innegable, pero en nuestras manos está adoptar la estampida como tal,  o como una oportunidad para  encontrar la solución a este sistema que no nos trae nada más que miserias.  Hoy más que nunca el dicho entre anarquismo se vuelve vigente y necesario “Si no somos nosotros ¿Quién?, si no es ahora ¿Cuándo?”

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